martes, 27 de octubre de 2020
lunes, 19 de octubre de 2020
No todo lo que brilla es coaching
Dando continuidad a los documentos publicados con anterioridad, al referir ideas del mapa mental Mismo objetivo, similar metodología y equivalentes roles, en el presente artículo breve se ensayará una definición de qué es el coaching y se complementará con cuál no es su ámbito de quehacer.
Como idea general situacional, es importante mencionar que el Coaching es una disciplina que se enfoca en el desarrollo personal de sujetos, a través de procesos de acompañamiento, cuya herramienta fundamental es el diálogo problematizador y que se orienta hacia el aprendizaje por reflexión de la persona que recibe las sesiones. Finalmente, respecto de su estructura el proceso es facilitado por un profesional denominado coach y es recibido por un cliente llamado coachee.
Es una disciplina, ya que posee fundamentos sólidos, metodologías variadas y referencias teóricas dinámicas. Se concibe como un ámbito de praxis en construcción y actualización permanente. Por lo tanto, los que se aproximan a esta ocupación tienen el deber de formarse en las amplias temáticas que dan su sentido epistemológico.
Se enfoca en el desarrollo personal, ya que desde su origen (socrático o moderno) se explicitó que el desarrollo de la técnica puede formar parte del éxito potencial en alguna ocupación, pero las variables internas de las personas (asociables con la manera en que miran el mundo, la forma en que se gestionan o las dinámicas complejas de vínculo relacional) son catalizadores u obstáculos de la realización de ciertas tareas. En otras palabras, el autoconocimiento puede perfeccionar el saber de alguna especialidad.
Herramienta fundamental es el diálogo problematizador, ya que si bien se sostiene generalmente que la conversación o preguntas son la base del quehacer en el coaching, no es cualquier tipo de conversación ni cualquier tipo de pregunta. Se subentiende de la idea de diálogo una dinámica bidireccional en que cada participante cumple activamente con su rol. En otras palabras, si bien el coachee es el absoluto protagonista del proceso (tanto porque entrega respuestas específicas como por orientar la reflexión), para que exista un proceso de coaching se requiere un coach que problematice situaciones de forma poderosa y que esté atento a las situaciones significativas derivadas de las respuestas del coachee.
Orientado al aprendizaje por reflexión del coachee, ya que los encuentros se basan en las respuestas que el coachee pueda entregar a partir de las problematizaciones que presente el coach. Se deriva, finalmente, que el aprendizaje puede ser aquel diagnóstico de realidad, acción concreta por hacer, compromiso que se pueda tomar o cualquier elemento del que haya tomando consciencia el coachee a lo largo del proceso.
Considerando los cuatro elementos componentes de la definición, se explicaran elementos que, si bien pueden ser similares, no están en al ámbito del quehacer específico del coaching.
Si bien es una disciplina formal, la tendencia es ser una labor “a la que se llega” desde otra, no es una carrera de pregrado universitario; pero, tal como se dijo, requiere de algún grado necesario de certificación para responder con estándares mínimos.
Si bien se enfoca en el desarrollo personal, en ningún caso busca solucionar patologías psicológicas. Hay una clara línea divisoria entre disciplinas que trabajan con el acompañamiento de personas: unas se fundamentan en el trabajo de enfermedades de la personalidad y otras en la gestión de patrones en contextos de salud mental. En definitiva, el coaching no se equivalente a terapia psicológica.
Se basa en el diálogo problematizador, a diferencia de una retroalimentación desactualizada. Si definimos desde un punto de vista clásico la retroalimentación, se vincula con el concepto de feedback, en que un líder organizacional quiere transmitir a un colaborador aspectos a potenciar, reducir, eliminar o incorporar de su desempeño para el cumplimiento de los objetivos, por lo que asume un rol preponderante en la situación: el líder fija el tema, comunica expectativas y lidera la toma de acuerdos. Cabe señalar, como un importante matiz, que las metodologías ágiles gradualmente incorporan la retroalimentación del equipo para sí, dejando la relevancia del líder en aquel rol de poder. Sin embargo, y tal como se mencionó, es un proceso en vías de consolidación. En definitiva el coaching implica roles activos y dialogantes, mientras que un feedback clásico (no por ello, bien realizado) implica un rol activo del que la realiza y la entrega unidireccional de información.
Esta orientado al aprendizaje por reflexión del coachee, a diferencia de las mentorías o asesorías. Éstas últimas se basan en la experiencia y transmisión de conocimiento, ya sea de alguien interno o externo a la organización. Cabe señalar que, si bien ambos procesos podrían incluir la reflexión “del que recibe el acompañamiento”, la base del éxito es adquirir lo que se dice, como referencia “probada” en un contexto particular.
En conclusión, y aludiendo al título del artículo, en la actualidad la amplitud de alternativas de temas trabajables y estilos de coaching lleva a confusión. De esta misma forma, la traducción al español del concepto coach, en tanto entrenador o instructor, complica aún más el escenario. Por todo lo anterior, es que, para determinar si se está haciendo coaching, se pueden responder las siguientes preguntas: (1) ¿Se busca solucionar una complicación psicológica?, (2) ¿el coach es el protagonista absoluto del proceso? o (3) ¿es más importante la experiencia y tips del coach que las respuestas del coachee?
Si las tres respuestas son negativas, se está en el escenario esperado; por el contrario, si alguna es afirmativa hay que reevaluar lo que se esté haciendo, ya sea por un error epistemológico, metodológico o de objetivos de la intervención.
martes, 13 de octubre de 2020
Mapa Mental: Mismo objetivo, similar metodología y equivalentes roles
Al considerar las principales ideas iniciadas en el texto ¿Qué hay entre Coaching y Pedagogía?, se deslizan tres conclusiones, que se presentan esquematizadas a continuación y serán desarrolladas en la siguiente entrada al blog:
- El objetivo de ammas disciplinas es el mismo: Construir aprendizajes ativamente
- La metodología de ambas disciplinas es similar: Diálogo problematizador, orientado por la reflexión
- Los roles de sus participantes es equivalente: Docente facilitador- Coach que guía y Estudiante (o curso) activo- Coachee (persona, equipo u organización).
martes, 6 de octubre de 2020
¿Qué hay “Entre Coaching y la Pedagogía”?
El aprendizaje es un proceso complejo, continuo y colaborativo. Dependiendo de las diversas líneas de investigación y los paradigmas en que incrustemos las ideas, los tres elementos mencionados se articulan y priorizan de diferente manera:
- Para algunos el aprendizaje es naturalmente complejo, ya que implica la modificación de diversas estructuras cognitivas que tienen las personas. De esta manera, se requiere una resignificación de "lo que se sabe" y su implicación con "lo que no se sabe aún". En definitiva, se aprende cuando se aprehende.
- Para otros el aprendizaje es inherentemente continuo, ya que es un proceso que no se detiene, avanza independiente de la edad y más allá de los roles que se vayan jugando. En otras palabras, se puede ser menor de edad o adulto mayor, un trabajador nuevo o muy experimentado, e independiente del momento vital, se está capacitado para aprender. Como idea de refuerzo, la plasticidad neuronal puede facilitar el proceso o complicarlo, pero nunca negarlo. En definitiva, el proceso de aprendizaje trasciende la temporalidad del individuo y su rol.
- Finalmente, para otros el aprendizaje es fundamentalmente colaborativo, ya que se enmarca en ciertos escenarios culturales híbridos, lo que implica vínculo y no aislamiento. En el mismo sentido, se puede aprender de un par, de un referente mayor e, incluso, de un referente menor en edad. En definitiva, aprender es un producto de la socialización.
Cualquiera sea el énfasis definitivo, se evidencia que el aprendizaje requiere de sujetos activos, con disposición permanente y acompañamiento. En caso contrario, se observará un ente que repite pasivamente lo que le dicen, que se niega a lo nuevo o que se aísla en el desarrollo del conocimiento. Por lo tanto, se necesitan actores, un diálogo permanente, cuestionamiento reflexivo y búsqueda de consciencia, tanto singular como colectiva.
Por todo lo anterior es que "Entre Coaching y Pedagogía" busca ser un espacio digital de reflexión crítica sobre el proceso de aprendizaje, ya sea a nivel escolar y de prácticas docentes o a nivel organizacional y de desarrollo personal en adultos. Estará destinado a desarrollar diversos temas, sugerencias o mostrar herramientas útiles, al alcance del que las necesite.
Finalmente, haciendo más concreta aún la respuesta a la pregunta inicial, aquello que está entre ambas disciplinas es la búsqueda incansable de construir de aprendizajes, la participación de sujetos con roles activos definidos, metodologías de diálogo problematizador y dinámicas de acompañamiento.
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