El presente artículo tiene por objetivo analizar acabadamente el concepto de comunidad y sus dimensiones en el marco de una perspectiva organizacional. Adicionalmente, se esbozarán dinámicas internas de cada ámbito con la finalidad de identificar elementos deseables y necesarios para una adecuada convivencia.
En sentido general, una comunidad debe ser entendida como un sistema social de carácter local, cuyos integrantes comparten diversas características, entre ellas un sentido psicosocial claro de identidad. Asimismo, dichos integrantes, definidos por compartir una localización geográfica específica, tienen cierta estabilidad temporal histórica, poseen instalaciones y servicios que les permiten vivir y se organizan según estructuras y sistemas sociales determinados. En otras palabras, una comunidad en sentido amplio es un conjunto de relaciones de sujetos que poseen algún elemento común, ya sea de carácter funcional, estructural o cultural, lo que les permite sostener grados de identidad.
A partir de lo anterior, una organización –independiente de su rubro- tiene como finalidad última conformar comunidad al enfatizar el sentido sistémico-relacional y al consolidar experiencias constitutivas de identidad. De lo contrario, si una organización no consigue establecer diversos niveles sólidos de relación entre sujetos y variadas experiencias sensoriales o ideológicas de sentido, está ve arriesgada su continuidad en el tiempo por carecer explícitamente de efectividad, eficiencia y bienestar.
Cabe recordar que es posible identificar una comunidad interna que conoce los principios de la organización, ejecuta diversos procedimientos y desarrolla productos que son ofrecidos en el mercado para que una comunidad externa los adquiera. Por lo tanto, al relacionar ambas miradas, se puede concluir como un primer punto importante que una organización tiene la responsabilidad de crear las comunidades y de sostenerlas en el tiempo, de lo contrario, el servicio o producto desarrollado dejará de tener valor-demanda en su mercado específico.
Finalmente, es importante señalar que el sentido sistemático-relacional y la consolidación de experiencias constitutivas de identidad, se desarrollan al trabajar de forma dirigida, consciente y adecuada la comunicación y confianza, tanto al interior de cada comunidad mencionada como al construir relaciones entre ambas. De esta forma, la organización poseerá cimientos sólidos que le permitan sostener el sentido de comunidad y, con ello, hacerse sostenible en el tiempo, eficiente en sus procesos y eficaz en sus objetivos.
Por lo tanto, el la finalidad de cada organización es consolidar una gran comunidad, a partir de la relación dialéctica de la comunidad interna y la externa. Sin dicho vínculo, carece de sentido mayor y "es sólo una empresa".
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