En el siguiente apartado se busca desarrollar el concepto de comunicación, enfatizando para el marco de organización su carácter de elemento que dinamiza el sistema de relaciones, las cuales se entretejen y pueden derivar en una comunidad sostenible. Es importante mencionar que se hará un barrido desde elementos clásicos de su definición hasta otros más adecuados para la propuesta teórica levantada.
Como primer punto es relevante definir la comunicación como cualquier conducta verbal o no verbal que es percibida por un tercero. En otras palabras, la comunicación no es solamente el intercambio de palabras, sino que todo comportamiento lleva un mensaje. De esta forma, se puede concluir que la comunicación es inherentemente personal, ya que cada persona puede interpretar una situación comunicativa de acuerdo consigo, es decir, sus intereses, creencias y valores. Asimismo, la comunicación es naturalmente interpersonal, puesto que en dicho acto un individuo establece con otro un contacto que le permite transmitir una información específica.
Desde un punto de vista clásico (específicamente según el modelo de Jakobson), el proceso de la comunicación tiene los siguientes elementos: emisor (quien emite el mensaje), receptor (a quien se dirige el mensaje), mensaje (contenido), canal (medio en que se envía el mensaje), código (signos y reglas utilizadas para construir el mensaje) y contexto (situación del acto). Ahora bien, considerando la complejidad estructural del proceso descrito, es importante clarificar que el acto comunicativo tiene en su condición necesaria la transferencia de significados, por lo tanto, si una idea no logró entregarse de forma efectiva, la comunicación no se ha dado.
Una manera de operativizar lo anterior, es analizando algunos de los cinco axiomas de la Teoría de la comunicación humana (Watzlawick, Beavin, & Jackson, 2002).
El primero que se mencionará plantea que en toda comunicación existen dos niveles: contenido y relación. Es importante señalar que la comunicación puede manifestarse de dos formas: comunicación verbal y comunicación no verbal. La primera de ellas se refiere a las palabras que utilizamos, ya sea de forma oral o con alguna representación gráfica, centrándose en lo relativo al contenido. Por otro lado, la comunicación no verbal se refiere a todos aquellos signos que no son palabras escritas u orales. Incluye movimientos corporales, posturas, gestos o el ritmo de las palabras. Se focaliza en lo relativo a la relación.
Ahora bien, especificando la dimensión no verbal, se pueden incluir tres dimensiones conceptuales: proxémica, que estudia la expresión de mensajes no verbales en relación al uso del espacio, indicadores, que son la información acerca del aspecto físico de la gente y del ambiente y, finalmente, cinésica, que enfatiza en los movimientos físicos, gestos y posturas corporales, en tanto medios de expresión.
De las ideas anteriores se puede concluir que toda acción tiene potencial comunicativo. De esta forma, al considerar tanto el contenido verbal específico como lo relacional vinculado a lo no verbal, cada integrante de la organización se debe volver consciente el proceso de comunicación; por lo tanto, la transmisión y recepción de mensajes también implica evaluar el impacto positivo o negativo de lo que se dice y la manera en que se dice. En otras palabras, la forma y fondo adecuado en un mensaje, puede catalizar los procesos relacionales en el sistema complejo organizativo o, en el caso contrario, no conseguir dicha sinergia, lo que puede motivar obstáculos o malas interpretaciones de lo que se intentó expresar.


